Evaluar la docencia desde la reflexión participativa

19/10/2015

Por Ramiro Espino

La evaluación como término polisémico complica el proceso precisamente evaluativo, remite de una manera mecánica y automática a un número, que no es otra cosa más que una calificación que se traduce en calificativo; en los centros educativos lamentablemente por inercia o sentido común se practica una evaluación no participativa, lineal, autocrática, totalitarista y de poco significado. En sí, la evaluación hoy día es una actividad excesivamente técnica, situación que se ve reducida a la aplicación de instrumentos de medición con fines de control.

La evaluación es un proceso subjetivo, por tal motivo no podemos emitir un veredicto que sea objetivo –calificación- y dicha subjetividad debe conducir hacia la contextualización y consideración de la diversidad de factores que puedan condicionar el proceso evaluativo y a los individuos que intervienen en ella, debe tener un sentido formativo y participativo, una evaluación que siempre encuentre respuesta a cualquier pregunta que se le haga, una de ellas considerada como elemental………¿para qué evaluar? Si la respuesta se colectiviza, se determinarán metodologías, estrategias y acciones, y en consecuencia, no se procederá con la misma metodología ni instrumentos ni mucho menos los mismos procedimientos.

Frecuentemente la evaluación responde solo a fines meramente administrativos, dejando de lado los fines formativos, cuando, en realidad, han de ser considerados de suma importancia; esto justifica que los docentes difícilmente formalicen una metodología evaluativa propia, les impide la plena contextualización de sus estrategias de forma que las acciones que emprendan no puedan arrojar los mejores resultados; reitero, la evaluación es un proceso complejo que debe llevarse a la práctica de manera integral, continua y con sentido formativo y participativo.

Sobre este respecto, Arbesú, (2007)[1], en su obra “La evaluación de la docencia como práctica reflexiva” asevera que la evaluación formativa de la docencia supone la revisión planificada y sistemática del propio quehacer, otorgando las condiciones necesarias para involucrar a los docentes en procesos de análisis y reflexión crítica sobre sus propias creencias y prácticas de enseñanza.

La evaluación de la docencia desde una perspectiva reflexiva, requiere necesariamente de una sistematización que se trabajaría de la siguiente manera:

  • Reuniones con docentes

La finalidad de dichas reuniones sería para conocer el propósito de los docentes hacia su evaluación, recoger sus percepciones respecto a los procedimientos que utilizan para evaluar el proceso educativo y evaluarse en su proceso docente. Las siguientes interrogantes en gran parte orientarían las reuniones:

  1. ¿Qué sentido se le asigna a la evaluación docente?
  2. ¿En qué se cree que se ayude a la academia mediante un sistema de evaluación docente?
  3. ¿Qué aspectos pueden ser evaluados con un sistema de evaluación docente?
  4. ¿Qué instrumentos se pueden diseñar para la evaluación docente?
  5. ¿Cuál es el efecto que se cree se puede tener con la aplicación de los instrumentos de evaluación docente para mejorar la calidad de la docencia?
  6. ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades que se pueden percibir en el sistema de evaluación docente?
  • Reuniones con estudiantes

Se hace necesario tener reuniones con los alumnos representantes de cada grupo con la finalidad de recoger sus propios puntos de vista sobre el sistema de evaluación que utilizan los docentes. En dichas reuniones se vería la percepción respecto a las evaluaciones que los docentes hacen a los alumnos, para valorar si realmente el docente mejora su proceso didáctico y evaluativo; las reuniones se grabarían en audio para luego transcribirlas y hacer las interpretaciones pertinentes, las siguientes interrogantes guiarán estas reuniones:

  1. ¿Para qué crees debiera servir o ayudar un sistema de evaluación docente?
  2. ¿Qué aspectos de la docencia a nivel de aula te parece que se podrían evaluar?
  3. ¿Cuál es el efecto que crees pueda tener el uso de cuestionarios de evaluación docente?
  4. ¿Quisieras agregar algo que no se haya considerado en las preguntas anteriores?
  • Talleres de evaluación y formación docente

Una vez realizado el análisis de las reuniones tanto de docentes como de los representantes de los estudiantes, se precisaría organizar este tipo de talleres cuyo objetivo primordial sería el de promover un espacio de reflexión y autoevaluación de la práctica docente en donde los profesores asistentes decidieran qué tipo de cambios o mejoras necesitan instrumentar en su trabajo cotidiano. Con estos talleres se pretende que los docentes en un primer momento analicen las características de su propio estilo docente, seguido de las opiniones que los estudiantes externan sobre ellos, precisamente en cuanto a dicho estilo y, que metodológica y estratégicamente diseñen un proyecto de planeación y evaluación de sus propios contenidos curriculares.

En conclusión, evaluar la educación, la docencia, los aprendizajes, los procesos, el currículum, la planeación, etc., requiere de actuar bajo principios que surjan del contexto y no de los postulados teóricos, de construir metodologías e instrumentos que no sean consecuencia de prenociones sino de pleno conocimiento de los sujetos que serán evaluados, los contenidos y el contexto a evaluar; lo anterior será posible si y solo sí se promueve en el colectivo la reflexión que conduzca al análisis, la crítica y la propuesta.

Ramiro Espino de Lara
Profesor de la Universidad Pedagógica Nacional. Zacatecas (México)
Supervisor de centros educativos
Miembro de la Plataforma Internacional Práctica Reflexiva

[1] Arbesú, I. (2007). La evaluación de la docencia como práctica reflexiva. Taller para docentes, Chile: Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Esta reflexión se basa en un artículo del autor publicado el 7-V-2015 en La Jornada, en Zacatecas,México.

6 Comentarios / Comentaris

  • Eduviges León dice:

    La evaluación debe ser constante sobre el proceso de aprendizaje del estudiante y saber que se va evaluar si en realidad se ha logrado un buen porcentaje, del desarrollo de la competencia o contenido de la misma. Me gusta la propuesta de hacer un diagnóstico para tratar el tema de evaluación.

  • José A. Frías G. dice:

    Una de las tristes realidades educativas de los países latinoamericanos es la concepción distorsionada que se maneja en torno a la evaluación. La evaluación es concebida como un suceso y no como un proceso y, además, como instrumento de medición del rendimiento de los estudiantes, dejando por fuera todo lo relacionado con la misión, desempeño y compromisos de los docentes. En algunos países la sola idea de evaluar a los docentes es fuente de incomodidades y motivo de críticas y malestares, pues algunos sectores consideran que evaluar al docente es casi sinónimo de faltarles el respeto.
    Ojalá empecemos a madurar en este aspecto y de esa manera evaluar todos los elementos del proceso educativo con la intención de realizar juicios de valor, implementar los correctivos necesarios y lograr entre todos una mejor educación.

    • Daniel Piedrabuena dice:

      Interesante comentario. En la region donde.me.desempeno.como docente existe lo que dieron en llamar “libertad de catedra” y al ampato dr ella los docentes no permiten que se observen sus clases o los directivos se refieran o critiquen sus metodos evaluativos. Muy triste por cierto y ello ha generado un alto indice de. Desercion. En el nivel superior,

      • natalia dice:

        en la universidad donde laboro si hacen la observación de cátedra aunque muchos docentes se molestan ya que no se nos da una retroalimentación y solo se nos pide que cambiemos las estrategias y al hacerlo vuelven a decirnos que así no, por lo que se ha vuelto confuso e interminable el poder satisfacer mas que al alumno a los directivos.
        en tu caso, por que los docentes no aceptan esta evaluación?

  • Beatriz Rodriguez Vega dice:

    Estoy de acuerdo que la evaluación no ha sido mirada como un proceso. Como hemos visto se mueve más como un dispositivo de control con fines casi que exclusivamente administrativos y lo formativo del proceso se desplaza. Cuando digo que administrativos es porque tiene incidencia en la determinación del reconocimiento de un escalafón, en lo económico estrictamente hablando, en la ubicación geográfica de los docentes, sigue siendo muy utilizada desde la calificación y en este sentido se determina su promoción o no. Los docentes más jóvenes ingresan al servicio educativo oficial y tienen que someterse su primer año de trabajo a periodo de prueba, para lograr vincularlos efectivamente se realiza una evaluación. Esto sigue siendo por tanto un instrumento político que obedece más a las actuaciones de quienes en un momento dado gobiernan, estableciendo criterios más de un sentido de evaluar – sancionar. Cómo desplazar esa mirada punitiva, sancionadora, controladora y excluyente de la evaluación?

    • Natalia genoveva Guadarrama dice:

      Estoy de acuerdo contigo ya que en el país donde laboro hoy en día se desea cambiar radicalmente la educación y se ha considerado que el docente es el problema cuando consideró que pueden ser los métodos o los alumnos. Referente a la evaluación en México es justo lo que comentas, la evaluación ya no ve por una formacion sino un medio de control del comportamiento o un sistema de trabajo sobre amenaza lo cual no creó que sea benéfico en la enseñanza -aprendizaje.

Enviar comentario / Enviar comentari